Mateo 10:24-39 “Reino de la Cruz”

37103_10200173861767164_408919141_nComo luteranos, a nosotros nos encanta hablar de gracia y paz. Enfocamos mucho en la gracia y misericordia de Dios. Celebramos que no necesitamos hacer nada para merecer la salvación. Gracias a Dios. No necesitamos hacer obras ni hacer ciertas palabras. Jesús nos guía desde muerte a la vida nueva. Me alegre que aquí en San Lucas no tenemos requisitos de ropa ni riqueza. No hay letrero que prohíbe chanclas ni pantalones cortos. Damos la bienvenida a todos. “No te importa la raza ni color de piel.” No importa si has tenido divorcio o si estabas en la cárcel. No importa si eres de Piedra Negras o de Iowa, o de cualquier lugar. El reino de Dios cruza cada frontera. Todos somos santos. Todos somos pecadores. Somos iglesia de inclusividad y bienvenida. Vamos todos al banquete.

Pero en medio de tanta hospitalidad y gracia, es fácil desarrollar apatía. Es fácil faltar compromiso. Porque no necesitamos hacer nada para merecer el amor de Dios, y entonces, es fácil hacer nada. Con invitación alta y expectación baja, es fácil para pensar que una hora cada domingo es suficiente para decir que seguimos a Jesús. No hemos aprendido completamente como dar con generosidad ni recibir con humildad. No hemos enfocado completamente en las necesidades de la gente mas vulnerable alrededor de nosotros—niños emigrantes, ancianitos frágiles, gente con adiciones. No hemos dedicado nuestras vidas al camino de discipulado.

Pero en el evangelio de hoy, Jesús enseña que la vida de disculpado no es fácil. Discipulado cristiano es invitación a una manera de vivir completamente diferente. Discipulado cristiano incluye compromiso y dedicación. Discipulado cristiano es participación en el reino de Dios. Jesús da instrucciones a sus doce discípulos antes de mandarlos en misión. Jesús esta preparándolos a proclamar su reino. El reino de Dios no es un premio que recibimos en el futuro cuando morimos, sino el reino de Dios es lo que pasa cuando todo el mundo vive con los valores del mensaje que proclamaba Jesús. Cada semana, oramos “Venga a nosotros tu reino, en la tierra como en el cielo.” Y esperamos un reino de transformación hoy mismo, en nuestro lugar.

Cuando Jesús dice que no vino para traer paz, no significa que Jesús va a hacer violencia. Sino significa que el reino de Jesús va a hacer incomodo los que viven cómodamente. Jesús y su iglesia en el lado de los oprimidos y rechazados van a transformar los que quiere oprimir y rechazar. Jesús y su iglesia en el lado de los pacificadores va a transformar los que quieren venganza y división. Jesús y su iglesia en el lado de de los pobres van a transformar los que quieren excluir y castigar. El mensaje de Jesús es mas poderoso que nuestros valores familiares. Esto es difícil oír en la cultura mexicana, con énfasis fuerte en la familia. El mensaje de Jesús es mas poderoso de identidad nacional. Esto es difícil oír durante este tiempo de la Copa Mundial y todas las playeras verdes que veo esta semana. El mensaje de Jesús es más poderoso que todo. Esto es lo que necesitamos oír en un mundo lleno de sufrimiento y dolor. El mensaje de Jesús es mensaje de la cruz. El reino de Jesús es reino de la cruz.

El poder de Jesús es poder de la cruz. Jesús dice, que “el que no toma su cruz y me sigue no es digno de mi.” Para tomar su cruz es para reconocer que sufrimiento de su vida tiene valor y no es en vana. Para tomar su cruz es para compartir en la muerte de Jesús, y en su resurrección. Este versículo ha sido usado y abusado por muchas iglesias, pastores, y sacerdotes para justificar abuso y violencia. Una mujer abusada por su esposo es golpeada cada día, pero su pastor equivocado dice que necesita quedase con esta humillación porque es su cruz para cargar. ¡Claro que no! Un grupo de trabajadores toleran el abuso de su jefe, con sueldos bajos, condiciones feas, y ninguno beneficio de seguro porque fueron ensenados, equivocadamente, que es su cruz para cargar. ¡Claro que no! Un niño de América Central vive en situaciones graves, en medio de tanta pobreza y violencia y temor, pero queda en su país, con tanta abuso porque el misionero dice que es su cruz para cargar. ¡Claro que no!

Como cristianos, somos pueblo de viernes santo, pero también somos gente de la resurrección. La fe nos empuja para levantarnos, para transformar, para cambiar. La cruz de Jesús no significa que la señora golpeada continúa con sus golpes. La cruz significa que Jesús esta en su lado, golpeado también. La cruz de Jesús no significa que los trabajadores toleran abuso por su jefe. La cruz significa que Jesús se duele su cinturón y sus manos, también. La cruz de Jesús no significa que los niños emigrantes quedan en temor. La cruz significa que Jesús monta los trenes y duerme en el suelo de la cárcel también.

He mencionado en este pulpito unas veces un sacerdote episcopal, de raíz chino, Eric Law. Escribe mucho en ministerio cros-cultural, y en maneras para evitar racismo y discriminación en la iglesia. Es obra tan importante, especialmente por nosotros aquí en San Lucas, con tradición grande de recibir grupos de peregrinos del norte. Law dice que muchas veces, misioneros y pastores anglos en comunidades de otra cultura le encanta la teología de la cruz y quiere predicarla mucho en su ministerio en los contextos cros-culturales. Yo mismo puedo incluirme en este grupo. El problema, dice Law, es que muchas veces comunidades no Anglos sabe bien opresión y discriminación. Para hablar más de la cruz pueda empujar la gente para sufrir aun mas, o también para pensar que necesita sufrir para merecer el amor de Dios. Y en esta manera, Eric Law tiene mucha razón. Pero en la iglesia luterana, entendemos la teología de la cruz diferentemente. Tengo que ser tan claro, que la cruz no significa que necesitamos sufrir para redimirnos. La cruz sigfinica, que Jesús sufre con nosotros, y nunca somos solitos en nuestro dolor.

Este fin de semana es el día Mundial de Refugiado. Recordamos gente huyendo violencia y opresión en su país. Con poder de la cruz, Jesús vive en solidaridad con refugiados. Jesús sufre el temor esta en el lado de la jovencita en la cárcel aquí en la frontera, llorando y esperando comida y amor. Hay mucha gente en la iglesia con enfermedades graves, o con familiares en el hospital. Jesús comparte el dolor de su gente—cáncer, SIDA, depresión. Hay mucha gente que espera un mundo más justo. Cuando leemos el periódico, cuando escuchamos a la rancherita, cuando leemos en facebook, hay muchas situaciones difíciles. Cuando hay dolor, allí esta Jesús. Allí esta la cruz. Jesús es refugiado. Jesús sufre con los con cáncer, y SIDA, y depresión. Jesús espera justicia y reconciliación. La Iglesia es el cuerpo de Cristo. La iglesia es refugiada. La iglesia sufre con los con cáncer, y SIDA, y depresión. La iglesia espera justicia y reconciliación.

Para aceptar la invitación de discipulado cristiano es para aceptar la cruz. Para aceptar la cruz es para reconocer que nuestros vecinos sufren, que nuestra comunidad duele, que el mundo llora. Discipulado cristiano comparte en la muerte y resurrección de Jesús. Pero también, Discipulado cristiano comparte en la muerte y resurrección del mundo. Cuando vivimos con vida cruciforme, reconocemos el dolor alrededor de nosotros. Cuando vivimos con vida cruciforme, como congregación cruciforme, nadie debe sufrir solito. Como congregación, como gente de fe, compartimos las lagrimas. Compartimos los gritos. Compartimos juntos.

Hermanos y hermanos, en el espíritu de no hacerlo fácil, quiero darles tarea. Les invito esta semana para buscar la cruz—en su familia, en su colonia, en su trabajo, en su mundo. Tengo que ser claro que no necesita buscar cruces en la pared o en los estantes, de madera o joyería o de tatuaje, sino les invito buscar el poder de la cruz, y el ejemplo de Jesús. ¿Quién comparte el sufrimiento de otra persona? ¿Quién vive en solidaridad? ¿Quién muestra el ejemplo de amor?

La cruz sigfinica que Jesús sufre con nosotros, y que nunca vamos a estar solitos en nuestro dolor.

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Las Posadas

San Lucas once again was mentioned in The Lutheran, the monthly magazine for our denomination. It’s part of an article about Christmas celebrations. I talk about Las Posadas, the Mexican custom of reenacting the journey that Mary and Joseph take looking for lodging in Bethlehem.

 

http://www.thelutheran.org/article/article.cfm?article_id=11137&r=516

 

You need to be a print subscriber to read the whole article online, but here is my good soundbite:

Las Posadas teaches children valuable lessons about showing hospitality to those whom God gives us the opportunity to greet. “It reminds us of our own journeys in life and how we seek and receive a welcome from others,” Bailie said.

 

This year at San Lucas, we will celebrate Las Posadas on Thursday, December 20.


A composted church

San Lucas now has a compost bin. Our mission partners from Iowa built it a few weeks ago after I had suggested it as a way for us to deal with our lawn clippings, horse manure, and the produce donated for the food bank that has already started to spoil. We’ve already started to put leaves, branches, rotten tomatoes, and cantaloupe rinds into the wooden containers. In three or four months, these remains will become something new and useful, full of microscopic organisms and minerals that bring new life and help other plants grow. The compost is a good project for ecology and creation stewardship, but it is also a perfect metaphor for resurrection.

 

Jesus says, “Unless a grain of wheat falls into the earth and dies, it remains just a single grain: but if it dies, it bears much fruit” (John 12:24).

 

We can use the compost image to think of the transformation that God makes in our lives  and in the life of our Christian community. The Church is like a box of compost. With the compost, all sorts of things that are going to be lost are mixed together—vegetables that smell, fruit with mold, wet coffee grounds. It is a beautiful transformation.

 

In the church, all sorts of potentially lost things get mixed together—all of us. With the odor of our sin and the mold of our imperfections, here we are, ready to be mixed, heated and transformed. With the power of Christ, God transforms us into healthy soil that feeds, helps, and sustains. It is a beautiful transformation.

 

What needs to die so that we can live? What do we need to compost in order to be a beloved community full of new life? Pride? Conflict? Disagreement? Prejudice? Jealousy? Inferiority?

 

When we see the compost, it’s easy to only see rotten cabbage greens, grapefruit peels, and pony shit. We don’t see the invisible process with the organisms and minerals that helps new life grow. But it’s there and at work, becoming something healthy and sustaining.

 

When we see a congregation like San Lucas, it’s easy to see gossip, conflict, and disagreement—sin. We don’t see the invisible process of God’s Holy Spirit, transforming our lives and our communities. We, too, are becoming something healthy and sustaining. Yes, there is acid, but we also have assets. Yes, there is hiel, but there is also miel.

 

Like in the compost bin, God is at work, transforming us into something new:

  • A community of unity, where every person is important.
  • A community of hospitality, where we want to invite and include our friends and neighbors.
  • A prophetic community, where we recognize the injustice in our world and work with others to change it.
  • A teaching community, where we show the wider Church what it means to be an international Christian community, without borders on the border.
  • A community of unity instead of uniformity, where we find value in our diversity.

 

I can imagine a life together of abundance, celebration, and proclamation.

What needs to die so that we can live?

We are compost. We are the Church, trusting in the power of God to heat us up and mix us around into something new that feeds, helps, and sustains.


A San Lucas Acrostic

In the past months as pastor of San Lucas, I’ve been trying to learn the context, know the people, and figure out what it means to be a Lutheran congregation on Eidson Road in Eagle Pass, Texas. Last month, we had some meetings called Encuentros para Escuchar (Encounters to Listen) where I invited parishioners to identify strengths, weaknesses, dreams, and hopes for San Lucas. I used a travelling metaphor, saying that we needed to know what kind of vehicle we’re driving before we pick a road. You don’t take a go-kart on the freeway, and you don’t drive a semi down a bike trail.

In the months and years ahead, I want to work together with the council and congregation to set some goals and do some planning for future possibilities. We need to find our path. To get us started, I’ve used some of what I’ve been hearing, combined with biblical interpretation and contextual awareness to propose a theological perspective for our identity as a congregation.

I’ve made an acrostic for the name of our congregation, San Lucas. I shared it in my sermon yesterday on Reformation Sunday, put it on a banner, and printed it out as a bulletin insert. My hope is that it will help us have conversation about who we are as a congregation and what that will look like in the future. Here it is in Spanish:

  • Somos la Iglesia
  • Anunciando a Cristo
  • Nacidos en el Espíritu
  • Luteranos en identidad
  • Unidos en misión
  • Cruzando fronteras
  • Alimentando a nuestra comunidad
  • Sin temor y sin excusas

 

Although the acrostic doesn’t work when translated into English, the idea is still there:

  • We are the Church
  • Announcing Christ
  • Born in the Spirit
  • Lutherans in identity
  • United in mission
  • Crossing borders
  • Feeding our community
  • Without fear or excuses

VBS already!

On Sunday we had a meeting to do some preliminary planning for Vacation Bible School. San Lucas has a strong cadre of teachers and helpers, almost all of whom are returning this year. We’ll likely have over one hundred kids! One of my big tasks will be putting together a theme and activities. Traditionally, San Lucas hasn’t used a lot of packaged curriculum. VBS sets are usually rather expensive, and often in English. It’s hard to find theologically sound and financially affordable materials in Spanish, so we’ll do something more grassroots. Maybe I have a new calling as writer of Spanish-language children’s ministry curriculum…

Beforehand, I brainstormed a few possible themes, and among our leaders, there was a strong consensus for Agua Viva! We will be learning all about water. It’s a chance to do some good catechesis on baptism, and to learn some fun Bible stories. VBS is a week long, with a different lesson each day. It’s hard to pick just five water stories. Right now, I’m leaning toward Creation, Jonah, Naaman, the Samaritan Woman, and the Baptism of Jesus. They seem to be core stories, full of lots of action and neat possibilities for arts and crafts. Though I also considered: Noah and the ark, Hagar and the rock, the parting of the Red Sea, Nehemiah and the water gate, and Phillip and the Ethiopian eunuch, and the vision of the river of life from Revelation 21. These might be better choices later on for a youth retreat or adult class. As much as I like to plan ahead, I will probably wait to do more thinking about VBS until after Holy Week.


Sermón: Miércoles de Ceniza

My sermon for Ash Wednesday, 2011.

Con cruces de ceniza en nuestras frentes, empecemos la estación de cuaresma. Tenemos cuarenta días para orar, para enfocar y reenfocar nuestra fe, y para recordar nuestra identidad como hijos e hijas de Dios.

Yo recuerdo una de las primeras personas que recibió cenizas de mí, cuando yo era interno en una iglesia. Este hombre era alto, y tal vez tenía treinta años. No he visto este individual en la iglesia antes. Desde que sepa yo, fui su primera vez.

Como los otros en la congregación, él viene al altar para recibir cenizas. En mis manos, tengo un platito de cenizas de palma, mezcladas con un poco de aceite. Pongo ceniza en mi dedo, y toco su frente, diciendo estas palabras del libro de Génesis: “Recuerda que eres polvo y al polvo volverás.”

Él dice, “Amen.” Y yo también. “Amen.” Después de la misa, quiero conocer este visitante. Me dice, “Necesito recibir cenizas para que mi novia piense que asisto a una iglesia.”

Hoy, acabamos de oír las palabras de Jesús: “No practiquen su religión delante de la gente sólo para que los demás los vean.” Y además, Jesús espera que sus discípulos no sean hipócritas a quienes orar para que toda la gente los vea.

Sí, parece extraño que, en el día cuando oímos Jesús enseñando sobre las buenas obras, tenemos cenizas en nuestras frentes.

Pues, el miércoles de ceniza no es para impresionar a otros. No es para ganar una novia. No es para ser jactancioso ni vanaglorioso. Sino, es para afirmar nuestra condición como seres humanos.

Admitamos que somos rotos. Somos una gente que necesita un salvador. En este día, recordamos nuestra conexión con la tierra, nuestra solidaridad con todas las personas que sufren, y en la misma manera, la solidaridad de Cristo con nosotros.

“Eres polvo y al polvo volverás.”

Oímos estas palabras en el libro de Génesis, cuando Dios sacó a Adán y a Eva del jardín de Edén después de desobedecer a Dios y comer el fruto. Esto es el primer semáforo de mortalidad humana. Sabemos que, algún día, vamos a morir. No vimos por siempre. Volveremos a nuestras origines.

“Eres polvo y al polvo volverás.” Tal vez, una mejor manera de traducir esta frase es: “Eres tierra y al tierra volverás.” La palabra en hebreo es adama’. Significa tierra, como en un campo o en un jardin. Es la tierra donde crecen plantas. Adama’. Entonce, Adan, el primer ser humano, es de adama’. Adan es una creatura de la tierra. Como seres humanos, tenemos conexiones íntimos con la tierra. Cada cosa que usamos, cada comida que usamos, es un producto de la tierra, que he creado por Dios. “Eres polvo y al polvo volverás.” “Eres tierra y al tierra volverás.”

Los campesinos y los geologiotas saben que, en realidad, la tierra está llena de vida. Está lleno de organismos y minerales microscópicos que ayudan el crecimiento de las planta. La tierra que vemos en el paisaje tejano parece muerte y fea y sucia, pero, sin duda, está llena de vida.

Favor de pensar en esta cosa en su frente. Parece muerte y fea, y sucia, pero, sin duda, está llena de vida. Tiene la forma de la cruz, un semáforo de las promesas de Dios.

El miércoles de ceniza, somos marcados con una cruz, pero somos marcados con una cruz en otra manera. Durante el bautizo, oímos las palabras: “Has sido sellado y marcado con la cruz de Cristo para siempre.”

Probablemente llevamos la cruz de miércoles de ceniza por unas horas más hoy. Cuando duchamos y bañamos, esta cruz desaparecerá, pero las promesas de Dios en las aguas de bautizo siempre estarán con nosotros.

La estación de cuaresma empezaba y desarrollaba como uno tiempo de preparación bautismal.

En los primeros siglos de la cristiandad, como hoy mismo, las personas eran recibidas en la iglesia por bautismo. Usualmente solamente era una vez cada año para bautizar—durante la Vigila Pascual. En este servicio, al atardecer, cerca del un fuego nuevo, la gente recordaba historias de los hechos de Dios. Las personas que aprendían sobre la fe por la primera vez fueron bautizadas. Para preparar, estos cristianos nuevos tendrían un tiempo antes para aprender, para estudiar, para orar y practicar hechos de caridad. Otros cristianos maduros querían estar en solidaridad con los nuevos, y entonces, participaron en estas actividades preparatorias. Este tiempo de reflexión y oración ha desarrollado a la estación de cuaresma.

Unas personas usan cuaresma como un tiempo para dejar una cosa. Pero, también, la cuaresma es un tiempo para recordar. Es para recordar que somos hijos e hijas de Dios, sellado por el Espíritu Santo y marcado con la cruz de Cristo para siempre. También, es un tiempo para enfocar y reenfocar su identidad cristiana.

Como cristianos, somos creados en la imagen del Dios. La cuaresma tiene más que ver con nuestra identidad como gente creada en la imagen del Dios, y menos que ver con nuestras imágenes humanas. No estamos aquí para ganar ninguna cosa de Dios.

No estamos aquí para impresionar a nadie. Estamos aquí para reenfocar y para recordar quienes somos–Hijos e hijas de Dios. “Eres tierra y al tierra volverás.” Amén.


How I learned Spanish

One of the most common questions I am asked when people find out that I use bilingual gifts in ministry is, “How did you learn Spanish?” I imagine that they are really thinking, “Why does a white guy from Iowa speak Spanish?”

Initially, as a very young child, I picked up a few Spanish words and phrases from watching Sesame Street, and my older sister had informally tried teaching me a few more words when she was majoring in Spanish. I officially started learning Spanish in junior high and high school, from eighth through twelfth grade. I had a rather passionate teacher who really encouraged writing and speaking in Spanish.

In college, I got halfway through a major in Spanish. In the pursuit of a well-rounded liberal arts education, I changed majors a few times, ending up with degrees in geography and religion, but still able to somewhat function in Spanish.

Though I had visited my sister’s family in Nicaragua, the rubber really hit the road for me, in terms of speaking Spanish, when I was on internship for a year at a bilingual congregation in Manhattan. Every time I preached, the first sermon was at 11 a.m. in English, and at 1 p.m. in Spanish. On major feats days, like Reformation Day, Palm Sunday, and the vicar’s last service, we combined and had bilingual worship. During my last semester of seminary, I took a class about Latin American church history that was taught entirely in Spanish.

I admit that my Spanish skills aren’t perfect. I don’t always conjugate a verb correctly, and sometimes, if I don’t know what the right word is for something, I just call it esa cosa–that thing. I can read and write, but I still struggle with listening to what people say, especially if they use any colloquial vocabulary at all. I felt very attracted to the call at San Lucas because it is a congregation hispanohablante.

Now in my second week at San Lucas, I feel my language skills have improved immensely just in the past days. I’m still not perfect, and I do a lot of circumlocution when I don’t know the right word, but I’ve found that people are very grace-filled when it comes to my language ability. The only way for it to improve is to practice, ¿verdad?