Sermon: Juan 20:19-31

Gracia y paz en el nombre de Cristo Resucitado. Aleluya. Amen.

En el evangelio de hoy, oímos tres veces las palabras de Jesús, “Paz sea con ustedes.”
En medio de temor, Jesús comparte paz.
En medio de duda, Jesús muestra paz.

La tentación al predicar sobre esta historia de Tomas y Jesús después de la resurrección, es para no enfocar tanto en la duda, haciendo un ejemplo malo de Tomas. “Este Tomas chistoso. Si tuviera mas fe, no iba a dudar. Y tu, si tuvieras tanta fe, no vas a dudar.”

A veces, la duda pueda ser una herramienta útil para empujarnos en la y para ayudarnos articular lo que exactamente creemos.
Jesús es tan grande para sobrevivir nuestras dudas y temores.
Jesús es tan grande para sobrevivir nuestras preguntas y lamentos.
Jesús es tan grande para sobrevivir la muerte y el sepulcro.

En la iglesia cristiana, cuando hablamos de fe, el contrario—el otro lado—de fe no es duda, sino es temor.

Temor
La historia tiene lugar después de la resurrección.
Los discípulos tienen miedo.
Por temor de las autoridades religiosas, los amigos de Jesús se habían escondido con puertas cerradas.
Trataron de protegerse de otro peligro.

Tienen miedo de violencia, de situaciones graves, de lo que no conocían.
Pero el temor hace divisiones.
Divisiones entre los discípulos y el mundo alrededor de ellos.

¿Qué pasa con nosotros cuando nosotros tenemos miedo?
¿Cómo somos como los discípulos reunidos a puertas cerradas?

Con llaves, y cadenas, y portones tratamos de poner algo entre nosotros y lo que tememos.

Yo tengo este llavero grande de las llaves por cada puerta aquí en la Iglesia.
Yo se que cuando manejo mi carro en unas ciertas colonias, quiero chequear que mis puertas esta cerradas.
En la frontera mexicana, tenemos cercas y muros y agentes con armas y
Perros y cameras y cada tipo de seguridad…
Llenos de miedo.
Miedo de violencia, de situaciones graves, de lo que no conocían.
Con temor, construimos muros y hacemos divisiones.
Divisiones entre nosotros y el mundo alrededor de nosotros.

En su temor después de la resurrección, los discípulos estaban a puertas cerradas.
Pero los discípulos no dieron cuenta de que el poder de la resurrección es más fuerte que puertas, es mas fuerte que la muerte.
Entonces, Jesús viene.
En medio de temor, Jesús viene, y dice “Paz sea con ustedes.”

Para mí, uno de los partes tan fuerte en el orden del servicio de alabanza, es para compartir la Paz. No una oportunidad de saludar a sus amigos. Sino, es una oportunidad de dar testimonio de la paz de Dios. Originalmente, era la oportunidad de decir y mostrar, “No tengo arma. No tengo espada. No voy a matarte durante el servicio.” Aunque sea desacuerdo o chismes o contrariedad, somos hermanos y hermanas en Cristo. Estamos aquí para amar, en vez de molestar. Somos testigos de la paz de Cristo.

Paz
Cuando Jesús les saluda a sus discípulos con paz, no es solamente para decir “Hola.” Sino, la Paz de Jesús es señal de una manera diferente para vivir.

Sin conflicto. Sin desacuerdo. Sin temor.
Con respeto. Con mutualidad. Con amistad.

Cuando haya paz entre países, no hay temor que el otro país va a venir con armas ni violencia.
Cuando hay paz haya familias, no hay temor que su primo va a pelear con su hermano.

Ustedes que cruzan la frontera conmigo para ir al Cristo Rey saben que a mi me encanta el dicho del Presidente Benito Juárez: “Entre los individuos como entre las naciones, el respeto al derecho ajeno, es la paz.” Pues, Juárez no era aficionado grande de la Iglesia, pero su dicho tiene razón. Cuando respetamos el derecho ajeno, evitamos conflicto. Cuando reconocemos la dignidad natural de la otra persona, construimos reconciliación. Cuando vivimos así, vivimos la paz.

En medio del miedo de los discípulos, Jesús dice, “La paz sea con ustedes.”
En medio de la duda de Tomas, Jesús dice, “La paz sea con ustedes.”

Evangelismo
Yo no creo que Tomas dudó a causa de alguna falta de fe o de carácter moral.
Sino, Tomas dudó porque los otros discípulos no compartieron bien el mensaje de la resurrección.
Habían oído el testimonio de Maria Magdalena, “He visto al Señor”
Había conocido el Jesús resucitado.
Aun había recibido el Espíritu Santo cuando Jesús sopló sobre ellos.

Pero, aunque eran testigos de la resurrección, escondieron a puertas cerradas.
Una semana después, otra vez están escondidos con su puerta.

En vez de proclamar el mensaje, y explicar, e invitar, escondieron.
Su temor prevenía su evangelismo.

La meta de evangelismo no es asistencia más alta en la misa.
La meta de evangelismo no es más dinero en el plato de ofrenda.
Sin embargo, la meta de evangelismo es para mostrar lo que significa para vivir como gente de la resurrección.

Quiero pensar en nuestra vida aquí en San Lucas, y nuestro evangelismo.
¿Qué previene nuestra proclamaron e invitación?
¿Cuáles son las puertas cerradas por nosotros?

Tal vez no invitamos a nuestros vecinos a la misa porque no queremos ofenderles.
Tal vez no platicamos de temas de fe en público porque no sabemos articular exactamente lo que creemos.
Tal vez no hablamos de lo que significa Jesús en nuestras vidas porque no hemos pensado Jesús en nuestras vidas.

Quizás evitamos conflicto.
Quizás tenemos miedo.
Quizás estamos encerrados a causa de temor.

Al pensar en la misión de San Lucas, y el ministerio que compartimos en este lugar y en esta comunidad, celebramos la resurrección de Cristo.
Con la paz de Jesús resucitado,
Dios nos abre para que escuchemos a las necesidades de los alrededor de nosotros.
Con la paz de Jesús resucitado,
Dios nos abre para que extendamos respeto al derecho ajeno, entre la comunidad de Eagle Pass, entre los individuos de nuestras familias, nuestros amistades, y aun nuestros enemigos.
Con la paz de Jesús resucitado,
Dios nos da el Espíritu Santo, para que creamos que El es el Mesías, y para que tengamos vida.

Una vida de reconciliación.
Una vida que invita, que ama.
Una vida con la paz de Dios.

Las obras de Jesús no caben en un libro porque Dios todavía esta moviendo.
La resurrección no es solamente un día, con conejas y dulces.
La resurrección es señal que Dios no para.
La resurrección es la verdad que Jesus cambia el mundo. Jesus cambia vidas.

En medio de temor, Jesús comparte paz.
En medio de duda, Jesús muestra paz.
En medio de toda nuestra experiencia humana, Jesús vive.

Gente de San Lucas:
Yo hablo de paz. Yo hablo de temor. Yo habla de Jesús para que podamos vivir con promesa de la resurrección.
Yo oro que nuestra congregación pueda ser un lugar abierto, en vez de cerrado.
Para que podamos ser instrumentos de paz, en nuestras familias, en Eagle Pass, y en todos partes.
Yo oro que podamos celebrar Jesús.
Jesús—el Dios, quien en medio te temor, trae paz.
Jesús—el Dios, quien en medio de duda, trae paz.

“Así Dios les dará su paz, que es más grande de lo que el hombre puede entender; y esta paz cuidará sus corazones y sus pensamientos por medio de Cristo Jesús.” Amen.

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Sermon: Viernes Santo 2014

En los años después del Huracán Katrina, en New Orleáns…

En el tiempo después de la destrucción tremenda de casas, de vidas…

Había negocios que vendían boletos para tomar autobuses a las áreas de destrucción.

Turismo de misericordia para ver las casas mojadas, los techos rotos, la miseria de la gente.

Para mi, es horrible que alguien pueda ganar dinero mostrando el sufrimiento de los demás.

Los que viven en áreas del desastre son como animales en el zoológico.

Son objetos para ver, sufriendo.

No hay dignidad, ni no hay integridad.

El turismo de misericordia no es justo porque no respeta la gente.

No son victimas, sino sobrevivientes.

 

En la misma manera, yo trato de evitar turisIMG_20130618_125430mo de misericordia cuando vienen visitantes del norte.

No quiero poner vergüenza en la gente de Piedras Negras, para mostrar los de Austin o Minnesota que verdaderamente hay personas que viven en casas de palletes y cartón.

No quiero usar la pobreza para pedir más fondos.

Es difícil porque todos necesitamos aprender de la injusticia del mundo, pero no debemos traer vergüenza tampoco.

Los que sufren no son objetos. La pobreza no es un show. La violencia no es una exhibición.

 

Hay misericordia en Piedras Negras.

Hay sufrimiento en New Orleáns.

Hay dolor en todos partes.

Muerte. Violencia. Enfermedades.

 

Hay conflicto entre personas.

Hay guerras entre países.

Hay injusticia entre pueblos.

Tristeza. Egoísmo. Orgullo.

 

Hay abuso en familias.

Hay corrupción en comunidades.

Hay hipocresía en iglesias.

Mentira. Escasez. Pecado.

 

Gente religiosa usa la Biblia para echar la culpa a los judíos.

Gente religiosa usa la Biblia para castigar mamás solteras y jóvenes homosexuales.

Gente religiosa usa la Biblia para empujar una agenda política.

 

Vivimos en un mundo que necesita salvador.

 

Presos esperan en la cárcel, sudando…

Emigrantes buscan papeles, llorando…

Familias lamentan sus fallecidos, gritando…

 

En esta noche, recordamos.

Recodamos la experiencia de Jesús en la cruz.

 

Jesús no fue la primera persona para sufrir.

Jesús no será la última persona para sufrir.

 

Los romanos mataron miles de personas con cruces.

Los países de nuestro siglo matan miles de personas con armas, con violencia, con ejércitos.

 

El dolor de Jesús es como el dolor de mucho.

El sufrimiento de Jesús es como el sufrimiento de muchos.

La muerte de Jesús es como la muerte de muchos.

 

Pero, también, es diferente.

La muerte de Jesús es diferente porque muestra amor.

El sufrimiento de Jesús es diferente porque muestra solidaridad.

El dolor de Jesús es diferente porque muestra compasión.

 

La Pasión de Cristo es la historia de Jesús.

Pero también, es la historia de nosotros.

Jesús comparte el sufrimiento del mundo.

 

En la cruz, vemos dignidad humana.

En la cruz, recordamos dolor.

En la cruz, Jesús sufre con nosotros.

 

La señora grande de New Orleáns, con su casa destruida, es hija de Dios creado en su imagen.

El muchacho de Piedras Negras, con ropa sucia, jugando en el lodo al lado del tren, es hijo de Dios creado en su imagen.

Cada persona aquí, quien ha oído otra vez la historia de la Pasión, es hijo de Dios creado en su imagen.

 

Con fe cristiana, sabemos que muerte no es todo.

Con fe cristiana, sabemos que dolor no dura.

Con fe cristiana, sabemos que algo tremendo va a pasar.

 

Esperamos la resurrección.

Esperamos vida nueva.

Esperamos todo el reino de Dios.

 

Pero aquí estamos, con Jesús alrededor de la cruz. Amen.