Sermon: Gen 2:1-4

Aunque yo nunca era atleta, a mi me encanta la frase en las camisetas del equipo de correr en mi universidad: “El camino es la meta.” Aquí estamos en este camino cuaresmal. Enfocamos en nuestra identidad cristiana y preparamos para celebra otra vez la promesa de vida eterna que Dios nos da, por su amor tremenda y misericordia inmensa.

 

Although I was never an athlete, I love the sentence on the t-shirts of my college’s track team: “The journey is the goal.” Here we are on our Lenten journey. We focus on our Christian identity and prepare to celebrate the promise of eternal like that God gives us, through tremendous love and immense mercy.

 

The journey, or path, or pilgrimage, is a traditional metaphor for thinking about Lent. In these 40 days before Easter, we remember Jesus’ holy way, his path to Jerusalem, and to death on the cross. In today’s first reading from Genesis, we hear of another journey. Abram and his wife Sarai receive instructions from God: Leave your land, your relatives, and the house of your father, to go to the land that I will show you. With faith, they go. They go into the unfamiliar. They go, as pilgrims on a journey.

 

Una metáfora tradicional para pensar en Cuaresma es un camino o viaje o peregrinación. En este tiempo con 40 días antes del Día de Resurrección, recordamos la Vía Crucis—el camino de Jesús a Jerusalén y su muerte en la cruz. En la primera lectura de Génesis, oimos de otro viaje, otro camino. Abram y su esposa Sarai reciban instrucciones de viaje de Dios: “Deja tu tierra, tus parientes y la casa de tu padre, para ir a la tierra que yo te voy a mostrar.” Con fe, van. Con fe, salen de su familia, su pueblo, todas las cosas conocidas. Con fe, cambian de ser peregrinos en camino.

 

 

La semana pasada, yo hablé por teléfono con la pastora de la Iglesia Luterana Calvario de Park Rapids, Minnesota, otra de nuestros compañeros de misión. Su iglesia tiene un proyecto esta cuaresma para pensar en peregrinación y el compañerismo con San Lucas (y un poquito de ejercicio y salud). Es un camino a Eagle Pass. Cada persona usa un podómetro para contar sus pasos. Equipos van a añadir sus pasos juntos. La meta es para tener un total de 1568 millas—la distancia entre Park Rapids y Eagle Pass. El propósito es para pensar en un camino de fe—un camino de acompañamiento y misión. No es para levantar fondos, sino es para levantar conocimiento del ministerio nuestro en la frontera.

 

Last week, I talked on the phone with the pastor of Calvary Lutheran in Park Rapids, Minnesota—another of our mission partners. Her congregation has a project this Lent to think about pilgrimage and companionship with San Lucas—with some health and exercise. It’s a walk to Eagle Pass. Each person uses a pedometer to count how many steps they walk; teams will add their steps together. The goal is 1568 miles—the distance between Park Rapids and Eagle Pass. The purpose is to think about a walk of faith—a walk of accompaniment and mission. It’s not to raise funds, but to raise awareness of our ministry on the border.

 

San Lucas has a long tradition of receiving visiting groups, like those from Minnesota, or Austin, or Iowa. Today we welcome St. Mark from Marion. San Lucas has so much potential to be a community of welcome and transformation and healthy interchange. Receiving visitors is a chance to show extravagant hospitality, to be together in mission, and to share what it means to be Christian community here on the border. Cross-cultural encounters like this give me much joy in the ministry here, but they also give me some frustration.

 

 

 

 

 

San Lucas tiene una tradición grande para recibir grupos de visitantes. San Lucas tiene tanta potencial para ser comunidad de bienvenida y transformación y intercambio sano. Esta semana damos la bienvenida a la Iglesia Luterana Saint Mark de Marion, Iowa. Es una buena oportunidad para mostrar hospitalidad extravagante, para estar juntos en misión, y para enseñar lo que significa para ser comunidad cristiana aquí en la frontera. Estos encuentros cros-culturales me dan mucha alegría en el ministerio aquí, pero también me dan frustración.

 

Pero me dan frustración, porque como seres humanos pecadores, es fácil caer en ritmos y actividades que no muestran valores de acompañamiento, mutualidad, empoderamiento, y auto-sustenabilidad. Aquí en San Lucas, hemos esperado el dinero del norte en vez de desarrollar nuestro propio rumbo de mayordomía. Y hemos esperado la ayuda del norte en vez de aprovechar los dones de los miembros y la sabiduría de nuestra propia comunidad.

 

Cross-cultural encounters give me frustration because as sinful human beings, it’s easy to fall into rhythms and activities that don’t always show values of accompaniment, mutuality, empowerment, and self-sustainability. Here at San Lucas, we’ve waited for money from the North instead of developing our own stewardship campaigns. We’ve waited for help from the North instead of utilizing the gifts of our own members and the wisdom of our own community.

 

With cross-cultural mission, it’s easy to fall into the idea that one group gives; the other receives. One group teaches; the other learns. Rich white people; poor brown people. Healthy Americans; unhealthy Mexicans. That’s not equal; there isn’t balance. It’s almost colonialism; sometimes it’s almost racist if one group has more power and makes decisions for others.

 

 

 

Con misión cros-cultural, es tan fácil para caer en la idea que un grupo da; otro recibe. Un grupo enseña; otro aprenda. Anglos ricos; morenos pobres. Norteamericanos sanos; mexicanos enfermos. No es igual; no hay balance. Es casi colonialismo; a veces pueda ser racista cuando un grupo tiene mas poder y toma todas las decisiones por los demás.

 

Yo se que pueda ser difícil para hablar de temas así porque no queremos confesar nuestra participación en sistemas injustos. Pobreza y racismo y injusticia son grandes, pero Dios es más grande. Su amor pueda romper todo este conflicto, toda esta división. Pero, ¿estamos listos para reconocerlo? Invito a todos ustedes—los de San Lucas y nuestros visitantes—para continuamente preguntar: ¿Cómo caminamos juntos? ¿Cómo compartimos en misión? ¿Cómo hacemos ministerio con el otro, en vez de por el otro?

 

I know that it can be difficult to talk about topics like race and class and power because we don’t want to confess our own participation in unjust systems. Poverty and racism and injustice are huge, but God is greater. God’s love can break down all this conflict, all this division. But are we ready to recognize it? I ask all of you—those from here at San Lucas and those here temporarily—to continually ask: How are we walking together? How are we sharing in mission? How do we do ministry with the other person, instead of for the other person?

 

When groups come, I generally try to avoid the word “mission trip,” even though it’s the usual phrase to describe such experiences. But for me, it focuses more on the projects, and less on the relationship. For me, the construction, health fairs, and other activities that visitors do are important and helpful, but they aren’t the main goal. They are the means to developing Christian friendship, authentic companionship, and radical fellowship that crosses all sorts of our human divisions.

 

 

 

Cuando vienen grupos, generalmente trato de evitar las palabras “viaje de misión.” Yo sé que es la frase usual para describir experiencias así, pero para mi enfoque demasiado en proyectos, y menos en las relaciones. Para mi, la construcción, las ferias de salud, los otros proyectos que hacen los visitantes son importantes y útiles, pero no son la meta. Son el medio de desarrollar amistad cristiana, compañerismo autentico y convivencia radical que cruzan nuestras fronteras humanas.

 

Pero no sé palabra mejor en vez de “viaje de misión.” Gethsemane de Austin usa “viaje de visión” cuando viene aquí porque el encuentro le da una visión y perspectiva nueva. Cuando Sublime Gracia, mi congregación anterior de San Antonio vino aquí con Cross Trail, fue una “expedición.”

 

But I don’t know a better word than “mission trip.” Gethsemane, Austin, uses “vision trip” because when they come here, they gain a new perspective and vision. When Amazing Grace, my previous San Antonio congregation came here through Cross Trail Ministries, it was an “expedition.”

 

More and more, I think the best word to guide us in cross-cultural encounters here at San Lucas is “pilgrimage.” A pilgrim is somebody searching and seeking holy ground. A pilgrim travels in search of divine presence. A pilgrim isn’t a tourist or a migrant worker. Rather a pilgrim travels for spiritual transformation. Pilgrims go to places of religious significance for believers of that faith—the Vatican, Guadalupe, Lourdes, Mecca.

 

Mas y mas, pienso que la palabra mejor para guiarnos en encuentros cros-culturales aquí en San Lucas es “peregrinación.” Un peregrino busca tierra santa y presencia divina. No es turista ni trabajador emigrante. Sino, peregrinos viajen por transformación espiritual. Viajan a lugares significados en su religión—el Vaticana, Guadalupe, Lourdes, Mecca.

Y nosotros estamos en un lugar santo. No hablo del santuario ni iglesia. Creo firmemente que cualquier lugar pueda ser tierra santa si reconocemos la presencia de Dios. Un cuarto de hospital, la naturaleza afuera, aun una iglesia. Para mi, toda la frontera mexicana es lugar santo porque el contexto nos empuja reconocer nuestra necesidad por un salvador. Puente, río, muro. Economía, gobierno, sociedad. Al aprender del sistema de inmigración y los muros que construimos entre nosotros, vemos la injustita del mundo. Al conocer y oír testimonio de gente fronteriza quien sabe bien pobreza y desempleo y violencia, encontramos Jesús mismo. Es tierra santa porque es lugar para ser transformado. Es tierra santa porque es oportunidad para ser testigo de esperanza en medio de circunstancias duras. Es tierra santa porque Dios nunca ha abandonado a su pueblo. Jesús esta aquí.

 

And here we are in a holy place. I’m not talking just the sanctuary or church. I firmly believe that any place can be holy ground if we recognize the presence of God. A hospital room, the great outdoors, even a sanctuary. For me, the whole Mexican border is a holy place because the context pushes us to recognize our own need for a savior. Bridge, river, wall. Economy, government, society. Seeing the systems of immigration and the walls that we build between ourselves is seeing the injustice of the world. Meeting and hearing the stories of border people who know well poverty and unemployment and violence is encountering Jesus himself. It’s holy ground because it’s a place to be transformed. It’s holy ground because it’s a chance to be a witness to hope in the midst of difficult circumstances. It’s holy ground because God has not abandoned God’s people. Jesus is here.

 

This Lent, I invite all of you to be intentional in thinking about your spiritual journey, your Christian life, your baptismal identity. With scripture, prayer, and the sacraments, with conversation and fellowship, San Lucas can help you in you in your pilgrimage. I think of those words traditionally sung in Mexico at Christmas in the Posadas, a tradition full of hospitality and welcome on the journey, “Enter, holy pilgrims.”

 

 

As holy Christian pilgrims, the journey is the goal. The journey to pray, to study, to listen. Every day is a chance to celebrate the gifts we have instead of lamenting what we lack. Every day is a chance to meet another person, and to transform a stranger into a brother or sister in Christ. Each day is a chance to live out the promises of the God who so loved the world.

 

Esta Cuaresma, les invito a todos ustedes para intencionalmente pensar en su camino espiritual, su vida cristiana, y su identidad bautismal. Con palabra, oración, y los sacramentos, conversación y convivencia, la comunidad de San Lucas podamos ayudarles en su peregrinación. Pienso en las palabras que mexicanos tradicionalmente cantan en la Navidad durante Las Posadas, una tradición llena de hospitalidad y bienvenida en el camino: “Entren, santos peregrinos.”

 

Como santos peregrinos cristianos, el camino es la meta. El camino para orar, para estudiar, para escuchar. Cada día es oportunidad para celebrar las bendiciones que tenemos en vez de lamentar la escasez que faltamos. Cada día es oportunidad para conocer a otra persona, y transformar un extranjero a un hermano o hermana en Cristo. Cada día es oportunidad para vivir en las promesas del Dios que amo tanto al mundo. Amen.

 

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Transfiguration Sermon

This is an English translation of my sermon preached today in Spanish.

Today is Transfiguration Day. We celebrate Jesus shining with his divine glory. For me, it’s a special day because my first sermon at San Lucas three years ago was on this text. Thanks for the opportunity to celebrate and fellowship yesterday. Although it’s a different context three years later, again I say the words of Peter on the mountain with Jesus: “How good it is to be here!” How good it is to celebrate my first three years as pastor here together with all of you.

But in today’s Gospel, Peter does not say “How good it is to be here” in order to mark an anniversary. Peter says these words upon having an encounter with Jesus and his tremendous glory. It’s a powerful transformation—a metamorphosis. The face of Jesus shines like a light. It’s something incredible and Peter wants to stay there with all the divine glory.

And upon thinking about the Transfiguration, I want to celebrate Jesus, shining as the sun, to guide us in the path of truth and light. We end Epiphany—a season full of light—with another sign of light—Jesus himself.

This Transfiguration story is important for a few reasons.

The Transfiguration shows Jesus continuing two theological traditions of the Old Testament—the Law and the Prophets. Jesus is like a new Moses because he teaches with authority. Jesus is like a new Elijah because he brings a message from God.

The Transfiguration validates and confirms Jesus’ identity. The voice from the cloud says, “This is my beloved Son, who I have chosen.” Jesus is more than a wise teacher and even more than a brave prophet. Jesus is the Son of God.

The Transfiguration instructs the disciples: to listen to Jesus and not be afraid.

Any of these three points could construct a wise sermon, but I want to push us in a different direction. I want to push us in themes of justice and equality. I want to talk about race and color.

IMG_20140302_123232Preparing for this sermon, I read a few versions of the Bible to have various perspectives, including an illustrated children’s Bible from the 1940s. The editors took liberty translating, using phrases not in the original text. Peter says, Look! The face of Jesus has transfigured. His face shines like the sun—even his clothing is white. This suggests that besides having white clothes, Jesus also has white skin.

I know that the Biblical text says that Jesus’ clothes were white, and nothing about his skin, but centuries of liturgical art and Sunday school leaflets suggest otherwise. I remember a painting of a very blond and pale Jesus on the wall at my grandparents’ house. I’ve seen the same image in many churches and books. Even the new Jesus film presents him more European. We have to be clear: Jesus was Jewish from Palestine. He probably had very dark skin. Jesus lives in solidarity with oppressed and marginalized people. Jesus doesn’t represent oppression or privilege.

The colors, signs, and words we use have meaning. In the Church, with baptismal garments and altar paraments, we often use the color white to signify something good, pure, and holy. But what does that say about that which isn’t white, that it’s bad? For example, angel food cake is white, but devil’s food cake is dark brown. In the movies, the good hero cowboy wears a white hat, but the bad cowboy wears black. Without words, we say a lot.

We live in an unjust world, and we need the glory of Christ that shines among us.

In three days, we begin Lent. Traditionally on Ash Wednesday, we read Psalm 51 to think about forgiveness. Verse 7 says, “Purify me with hyssop, and I will be clean; wash me, and I will be as white as snow.” It’s about forgiveness and new life, but what does this say to people with dark skin, that they are impure and dirty? NO! With faith in God, we know otherwise. But words are nebulous. My fear is that words like this suggest a racism and can do emotional damage.

We live in an unjust world, and we need the glory of Christ that shines among us.

As an Anglo pastor in multicultural conjesus mafatexts, I try to intentionally try to use example from different cultures. I love multicultural religious art because it shows God crossing our human cultures. A few years ago, I was teaching a catechism with a diverse group of youth, including Mexicans, Dominicans, and African Americans. I was the only Anglo. In a lesson on the life of Jesus, I showed an African image of Jesus on the cross, with dark skin and very short hair. One of the youth said, “That’s not Jesus. It’s one of the thieves, next to Jesus.” How sad that a young person doesn’t see the Lord with features like his own, but rather as a thief!  It’s internal racism and self-shame. What a horrible world which thinks that young people with dark skin are bad!

We live in an unjust world, and we need the glory of Christ that shines among us.

It can be uncomfortable to talk about cultural differences. Personally, I’m afraid that I might offend someone, but on the other hand, I’m afraid to confess that I am part of sinful and racist systems.

I’ve heard people think that there isn’t racism in Hispanic communities, but I’m not so sure. I believe that racism comes in different forms. On Univision, or the magazines, or the telenovelas, how many actors and journalists have more European skin? How many have more indigenous faces like Juan Diego and the Virgin of Guadalupe?

We live in an unjust world, and we need the glory of Christ that shines among us.

I see racial discrimination almost every time I drive the highway to San Antonio. At the Border Patrol checkpoint, when I’m by myself, the conversation is like this: “Are you a U.S. citizen?” I say, “Yes.” The agent says, “Good. Have a nice day.” On the other hand, when I have Mexican people from the church with me, the conversation is different. We have to show identification and sometimes get out of the van. I recognize my privilege immediately.

We live in an unjust world, and we need the glory of Christ that shines among us.

In another church, I remember a member sharing a horrible racist joke during a congregational meeting. I won’t repeat it. Nobody should. Later I said to him, “Your joke was not appropriate. In our congregation, we’re trying to develop a spirit of inclusion and welcome. Your racist joke does not do that.” The member responded, “Pastor, the joke isn’t racist. It’s only about Mexicans.”

We live in an unjust world, and we need the glory of Christ that shines among us.

I could share more examples of racism and discrimination, but you as Mexicans on the border probably have more than I in your own lives, in working in the North, in school, and even in the Church.

I mention all this about racism and religious symbolism so that we are not confused. So that we know that although Jesus shines like the sun with his white clothes, Jesus is not white. Jesus should not represent oppression or prejudice. Jesus shines with love and peace.

Our words matter. Our symbols matter. Our actions matter. Do we behave in was that recognize the dignity of Christ shining in each person? Do we talk in ways that celebrate our Christian identity as people of reconciliation and welcome?

I remember a quote from Martin Luther King: “Injustice any where is a threat to justice everywhere.”

We live in an unjust world, and we need the glory of Christ that shines among us.

In this Transfiguration story, the Good News, the heart of the Gospel, comes in divine words from a cloud, “This is my beloved Son, who I have chosen; listen to him”

Listen. When we listen to Jesus, we listen to the divine example of what it means to live with grace and reconciliation and love.

In a few moments, we’ll sing a hymn with words that talk about race and color not mattering. My prayer is that we can do it, in our congregation, in this country, and in all the world.

Those who study color say that there is a difference between how color is understood in art and science. In art, with paint, white is the absence of color—pure paint. In physics, white light is the combination of all the colors—pure light.

In the form of Jesus, light shines. Shining is the beauty of all people, all nations, all the universe. Love shines. Peace shines.

May the light shine. May the light of Christ shine in Eagle Pass. In Piedras Negras. In fellowship and baptismal promises. May the light shine in the faces of strangers and immigrants. In Venezuela and Ukraine. In addiction and cancer. In difficult valleys. With little kids and wise elders. May the light shine in Epiphany and Lent. May the light shine in the midst of injustice and racism. Let the light shine. Let the light shine.

We live in an unjust world, and in Christ Jesus, we see the glory of God that shines among us. Amen.


Sermon: Transfiguración

Hoy es el Día de la Transfiguración. Celebramos Jesús brillando en su gloria divina. Para mí, es día especial porque mi primer sermón en San Lucas tres años antes fue sobre este texto. Gracias por la oportunidad para celebrar y convivir ayer. Aunque es contexto diferente tres años después, otra vez digo las palabras de Pedro en la montaña con Jesús: “¡Que bien que estemos aquí!” Que bien para celebrar los primeros tres años como pastor aquí, juntos con todos ustedes.

Pero en el Evangelio de hoy, Pedro no dice “¡Que bien que estemos aquí!” para marcar un aniversario. Pedro dice estas palabras al tener un encuentro con Jesús, y su gloria tremenda. Es una transformación ponderosa—una metamorfosis. La cara de Jesús brilla como luz. Es algo tan impresionante y Pedro quiere quedarse allí, con toda la gloria divina.

Y al pensar en la Transfiguración, quiero celebrar la gloria de Jesús, brillando como el sol, para guiarnos en un camino de verdad y paz. Terminamos  Epifanía—una estación llena de luz—con  otra señal de luz—Jesús mismo.

Esta historia de la Transfiguración es importante por unas razones.

  1. La Transfiguración  muestra Jesús como continuación de las dos tradiciones teológicas del Antiguo Testamento—la ley y los profetas. Jesús es como nuevo Moisés porque enseña con autoridad. Jesús es como nuevo Elías porque trae mensaje de Dios.
  2. La Transfiguración muestra validación y confirmación de la identidad de Jesús. La voz de la nube proclama: “Este es mi Hijo amado, a que he elegido.” Jesús es más que un maestro sabio y aun más que un profeta valiente. Jesús es el Hijo de Dios.
  3. La Transfiguración muestra instrucción a los discípulos: Para escuchar a Jesús y para no tener miedo.

Cualquier de este tres puntos pueda construir un sermón sabio, pero quiero empujarnos en dirección diferente. Quiero empujarnos en temas de justicia e igualdad. Quiero hablar de raíz y color.

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Al preparar por el sermón, yo leí unas versiones de la Biblia para tener varias perspectivas, incluyendo una Biblia ilustrada por niños de los años 40. Los editores usaron libertad al traducirla, usando frases que no están en el texto original. Pedro dice, “Mira a Jesús. ¡Mira! La cara de Jesús ha transfigurado. Su cara brilla como el so—aun su ropa es blanca!” Sugiere que además de tener ropa blanca, también Jesús tenía piel blanca.

 

Yo sé que el texto en la Biblia dice que la ropa de Jesús fue blanca, su piel no. Pero siglos de arte litúrgico y folletos de escuela dominical surgiere el contrario. Recuerdo la pintura de un Jesús tan rubio y güero en la pared de mis abuelitos. Yo he visto esta misma imagen en muchas iglesias y libros. Aun la nueva película de Jesús en el cine lo presenta más europeo. Tenemos que ser claros: Jesús era judío de Palestina. Probablemente tenía piel tan morena. Jesús vive en solidaridad con gente oprimida y rechazada. Jesús no representa opresión ni privilegio.

Los colores y señales y palabras que usamos tienen significado. En la Iglesia, con vestidos bautismales y paramentos del altar, a menudo usamos el color blanco para significar algo bueno, puro, y santo. ¿Pero que dice esto alrededor de lo que no es blanco, ¿Qué es malo? Por ejemplo, pastel de ángel es blanco, pero pastel del diablo es morado. En las películas, el vaquero bueno—el héroe—lleva sombrero blanco, pero el vaquero malo lleva sombrero negro. Sin palabras, decimos mucho.

Vivimos en un mundo injusto, y necesitamos la gloria de Cristo que brille entre nosotros.

En tres días, empezamos La Cuaresma. Tradicionalmente, en Miércoles de Ceniza, leemos Salmo 51 para pensar en perdón. Versículo 7 dice: “Purifícame con hisopo, y quedaré limpio; lávame, y quedaré más blanco que la nieve.” Tiene que ver con perdón y vida nueva, pero, ¿Qué dice a los con piel morada, que son impuros y sucios? Con fe en el amor de Dios, sabemos que no. Pero las palabras son nebulosas. Mi temor es que palabras así puedan sugerir un racismo y hacer daño emocional.

Vivimos en un mundo injusto, y necesitamos la gloria de Cristo que brille entre nosotros.

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Como pastor anglo en contextos multiculturales, trato de intencionalmente usar ejemplos de culturales diferentes. A mi me encanta arte religioso multicultural porque muestra que Dios cruce nuestras culturas humanas. Unos años antes, enseñaba clase de catecismo con un grupo de jóvenes que incluyó mexicanos, dominicanos, y afro-americanos. Fue el único anglo. En una lección sobre la vida de Jesús, usé imagen africana de Jesús en la cruz, con pelo tan corto. Uno de los muchachos me dijo, “Esto no es Jesús. Es uno de los ladrones, al lado de Jesús.” ¡Que triste que un chamaco no ve su Señor con su propia cara, sino ladrón! Es racismo interna y auto-vergüenza. ¡Que feo que vivimos en un mundo que piensa que jóvenes con piel oscura son malas!

Vivimos en un mundo injusto, y necesitamos la gloria de Cristo que brille entre nosotros.

Pueda ser incomodo para hablar de diferencias culturales. Personalmente, tengo miedo que voy a ofender a alguien, pero al otro lado tengo miedo para confesar que soy parte de sistemas pecadores y racistas.

Yo he oído gente que piensa que no hay racismo en comunidades hispanas, pero no estoy tan seguro. Creo que hay racismo en formas diferentes. En Univisión, o en las revistas, o en las telenovelas, ¿Cuántos actores y periodistas tienen piel más europea? ¿Cuántos tienen caras más indígenas como Juan Diego y la Virgen de Guadalupe?

Vivimos en un mundo injusto, y necesitamos la gloria de Cristo que brille entre nosotros.

Yo veo discriminación racial casi cada vez que voy al San Antonio por carretera. En la parada de migra, cuando estoy solito, la conversación es así: “¿Es usted ciudadano americano?” Yo digo, “Sí.” El agente dice, “Bien. Que pase buen día.” Al otro lado, cuando tengo gente mexicana de la iglesia conmigo, la conversación es diferente. Tenemos que mostrar identificación y a veces bajarnos del van.” Reconozco mi privilegio inmediatamente.

Vivimos en un mundo injusto, y necesitamos la gloria de Cristo que brille entre nosotros.

En otra iglesia, recuerdo que un miembro compartió un chiste horrible y racista durante una junta congregacional. Nadie debe repetirlo. Después, yo le dije, “Su chiste no fue apropiado. En nuestra congregación, tratamos de desarrollar un espíritu de inclusión y bienvenida. Su chiste racista no lo hace.” El miembro me respondió, “Pastor, el chiste no es racista. Solamente es de mexicanos.”

Vivimos en un mundo injusto, y necesitamos la gloria de Cristo que brille entre nosotros.

Puedo compartir más ejemplos de racismo y discriminación. Ustedes como mexicanos fronterizos probablemente tienen más que yo de sus propias vidas, en sus trabajos del norte, en la escuela, aun en la iglesia.

Estoy mencionado todo esto alrededor de racismo y simbolismo religioso para que no seamos confundidos. Para que sepamos que aunque Jesús brilla como el sol con ropa blanca, Jesús no es blanco. Jesús no debe representar opresión ni prejuicio. Jesús brilla con amor y paz.

Importan nuestras palabras. Importan nuestros símbolos. Importan nuestras acciones. ¿Comportamos en maneras que reconocen la dignidad de Cristo brillando en cada persona? ¿Hablamos en maneras que celebran nuestra identidad cristiana como pueblo de reconciliación y bienvenida por todos?

Recuerdo un dicho del Doctor Martin Luther King, el líder afro-americano por derechos civiles en los años 50 y 60: “Injusticia en cualquier parte es peligro por justicia en todos partes.”

Vivimos en un mundo injusto, y necesitamos la gloria de Cristo que brille entre nosotros.

En esta historia de la Transfiguración, la Buena Nueva, el corazón del evangelio, viene en las palabras divinas de la nube: “Este es mi Hijo amado, a que he elegido; escúchenlo.”

Escúchenlo. Cuando escuchamos a Jesús, escuchamos al ejemplo divino de lo que significa para vivir con gracia y reconciliación y amor.

En unos momentos, cantamos un himno con palabras que dicen: “No te importen las razas, ni el color de la piel, ama a todos como hermanos, y haz el bien.” Mi oración es que podamos hacerlo, en nuestra congregación, en este país, y en todo el mundo.

Los que estudian color dicen que hay diferencia en color entre el arte y las ciencias. En el arte, con pintura, blanco es la ausencia de color. Pintura pura. Pero en la física, blanco es la combinación de todos los colores. Luz pura.

En forma de Cristo Jesús, brilla la luz blanca. Brilla la belleza de todas gentes, todas las naciones, todo el universo. Brilla luz de amor. Brilla luz de paz.

Que brille la luz. Que brille la luz de Cristo en Eagle Pass. En Piedras Negras.

En convivencia y en promesas bautismales. Que brille la luz en cara de extranjero e inmigrante. Que brille la luz en Venezuela y Ukraine. Que brille la luz en medio de adiciones y de cáncer. Que brille la luz en los valles duros. Que brille la luz con niños pequeños y con ancianitos sabios. Que brille la luz en Epifanía y Cuaresma. Que brille la luz en medio de injusticia y racismo.  Que brilla la luz. Que brille la luz.

Vivimos en un mundo injusto, y en Cristo Jesús, tenemos la gloria de Dios que brille entre nosotros. Amen.