Sermon: Lucas 16:19-31

Yesterday’s sermon got a lot of positive feedback in the congregation, so I wanted to share the manuscript here. Personally, I feel it is one of my strongest sermons so far. For non-Spanish speakers, here are the three main points in English:

• Authentic Christian discipleship focuses on the needs of our neighbors, especially those who are poor.

• In addition to being a spiritual message, the Bible is economic, political, and social book, pushing us to think about the values ​​of the Kingdom of God instead of our own human desires.

• Real poverty is life without the Spirit of Jesus.

Gracia y paz en el nombre de Cristo Jesús. Amen

Rico
Pobre

Abundancia económica
Esperando el próximo cheque

Ropa de Calvin Klein y Polo
Ropa de Fallas Paredes Y Walmart

Caviar
Sopas Maruchan

Caros de Mercedes o Lexus
Carros con moho y llantas rotas

Las lecturas de hoy muestran una tensión fuerte entre rico y pobre.

• Discipulado autentico enfoque en las necesidades de nuestros prójimos, especialmente a los pobres.
• Además de ser un mensaje espiritual, la Biblia es un libro económico, político, y social, empujando pensar en los valores del Reino de Dios en vez de nuestros deseos humanos.
• Pobreza verdadera es una vida sin el Espíritu de Jesús.

Hay una historia (con muchas versiones en el Internet) del padre de una familia suburbana con buenos recursos quien quería mostrar a su hijo como vive la gente pobre. Entonces, padre e hijo viajaron por avión al país extraño, quedando por unas noches con una familia campesina.
Regresando a su propia casa grande, el papa pregunta al hijo, “?Pues, que piensas? ¿Has aprendedlo lo que significa ser pobre?”
“Si, claro.”
“Pues, ¿Qué aprendiste?”
El hijo dice, tan sinceramente, “Yo aprendí que nosotros tenemos solamente un perro, y ellos tienen cuatro. Tenemos una piscina en la mitad de nuestro jardín, pero ellos tienen un canal sin fin. Tenemos lámparas importadas en nuestro jardín, pero ellos tienen todas las estrellas del cielo. Tenemos un patio, pero ellos tienen todo el horizonte. Tenemos criadas para servirnos, pero ellos sirven a sus prójimos. Compramos nuestra comida, pero ellos sombran y cosechan suya. Tenemos paredes alrededor de nuestro terreno; ellos tienen amigos.” El padre estuvo sin palabras. Y el hijo dice, “Gracias, papi, por mostrarme tan pobre somos.”

Pobreza verdadera es una vida sin el Espíritu de Jesús.

No necesitamos viajar al país extranjero para saber que hay una gran distancia entre rico y pobre. Podemos verlo aquí, en nuestra comunidad.
Un gran cañón entre pobre y rico.
Una gran distancia económica—y social, y política…
Ustedes no me necesitan para saber que nuestro condado, Maverick, es uno de los condados más pobre en los Estados Unidos.
Si ayudamos a una persona, hay unos mas con igual necesidad. Es difícil.

En San Lucas, respondemos a la pobreza con el foodbank, ayudando casi 200 familias cada mes. “Alimentando a Nuestra Comunidad,” dice parte de nuestro plan de misión.

Pero a veces, creo que el foodbank es como un vendaje en la piel cuando necesitamos la quimioterapia. Necesitamos parar la que causa la pobreza—faltas de educación, trabajos, salud. Es una situación tan complicada.

Y también, en San Lucas, vamos a ser parte de un programa por tres años en el sínodo para ayudar a congregaciones trabajar contra pobreza en sus comunidades. Espero que funcione como quimioterapia así. Vamos a pensar en maneras como responder a las necesidades alrededor de nosotros. Todavía hemos tenido el primer taller, para aprender de clases económicas y la cultura de la pobreza.

En el evangelio de hoy, Jesús dice una parábola que imagina lo que pasa después de muerte. Es una historia para invitarnos pensar en como vivimos y como tratamos a otras personas. Tiene que ver con un señor que no tuvo la oportunidad de viajar por avión al país extraño y visitar con una familia campesina ni asistir un taller de pobreza.

El hombre rico se murió, y esta sufriendo con mucho horror cuando vio a Lázaro, el hombre pobre con ropa manchada quien antes se sentaba en el suelo a la puerta de este hombre rico sin nombre. Pero horita, después de la muerte, esta al revés. Otra vez, hay un gran cañón entre pobre y rico. Una gran distancia…Un gran abismo…

El di cuenta de que no puede cambiar su nueva situación, pero quiere tratar de ayudar a sus hermanos, para prevenir peligro por ellos. Pide que Lázaro pueda ir a la casa de su padre, con sus hermanos, para hablar con ellos.

Pero la respuesta es muy sabia, pero tan duro, aunque es la verdad.
“Ellos ya tiene lo escrito por Moisés y los profetas: ¡que les hagan caso!”

Si, cuando leemos el Antiguo Testamento, hay una herencia fuerte que nos enseña como vivir, como crear una sociedad justa.
Los Diez Mandamientos.
Las leyes hebreas siempre están describiendo misericordia a la gente mas vulnerables: huérfanos, viudas, extranjeros…
Y los profetas no toleran la injusticia.
En la primera lectura de hoy, Amos grita a los con camas de marfil quien beban vino en copas grandes.
Y Isaías proclama buenas noticias a los pobres, a aliviar a los afligidos, a anunciar libertad a los presos.
Y Miqueas dice “que hagas justicia, que seas fiel y leal y que obedezcas humildemente a tu Dios.

Hay más de 5000 versículos en la Biblia que tienen que ver con justicia económica, y pobreza, y riqueza, y dinero. La ley y los profetas nos enseñan como vivir.

Pero en la parábola, el rico sabe que sus hermanos, como los israelitas, como nosotros, no van a seguir lo que dice Moisés y los profetas. Necesitan otro mensajero.
“Si un muerto resucita y se les aparece ellos se convertirán.”

Pero otra vez, Abraham tiene respuesta sabia y difícil:
“Si no quieren hacer caso a Moisés y a los profetas, tampoco creerán aunque algún muerto resucite.”

Pero la verdad es: un muerto sí resucito y todavía todos no creen.

Cuando pensamos en esta parábola del rico y Lázaro…
Cuando reconocemos la presencia de Dios en nuestras vidas…
Cuando vivamos como gente de esperanza en nuestra congregación San Lucas…
Quiero celebrar tres ideas claves:

• Discipulado autentico enfoque en las necesidades de nuestros prójimos, especialmente a los pobres.
• Además de ser un mensaje espiritual, la Biblia es un libro económico, político, y social, empujando pensar en los valores del Reino de Dios en vez de nuestros deseos humanos.
• Pobreza verdadera es una vida sin el Espíritu de Jesús.

La vida cristiana es una vida de transformación y unidad.

Ropa de Calvin Klein y Polo
Ropa de Fallas Paredes Y Walmart
Ropas bautismales

Caviar
Sopas Maruchan
Pan
Vino
Cuerpo
Sangre

Ricos
Pobres
Hijos e hijas de Dios
Amen.