Sermón: Miércoles de Ceniza

My sermon for Ash Wednesday, 2011.

Con cruces de ceniza en nuestras frentes, empecemos la estación de cuaresma. Tenemos cuarenta días para orar, para enfocar y reenfocar nuestra fe, y para recordar nuestra identidad como hijos e hijas de Dios.

Yo recuerdo una de las primeras personas que recibió cenizas de mí, cuando yo era interno en una iglesia. Este hombre era alto, y tal vez tenía treinta años. No he visto este individual en la iglesia antes. Desde que sepa yo, fui su primera vez.

Como los otros en la congregación, él viene al altar para recibir cenizas. En mis manos, tengo un platito de cenizas de palma, mezcladas con un poco de aceite. Pongo ceniza en mi dedo, y toco su frente, diciendo estas palabras del libro de Génesis: “Recuerda que eres polvo y al polvo volverás.”

Él dice, “Amen.” Y yo también. “Amen.” Después de la misa, quiero conocer este visitante. Me dice, “Necesito recibir cenizas para que mi novia piense que asisto a una iglesia.”

Hoy, acabamos de oír las palabras de Jesús: “No practiquen su religión delante de la gente sólo para que los demás los vean.” Y además, Jesús espera que sus discípulos no sean hipócritas a quienes orar para que toda la gente los vea.

Sí, parece extraño que, en el día cuando oímos Jesús enseñando sobre las buenas obras, tenemos cenizas en nuestras frentes.

Pues, el miércoles de ceniza no es para impresionar a otros. No es para ganar una novia. No es para ser jactancioso ni vanaglorioso. Sino, es para afirmar nuestra condición como seres humanos.

Admitamos que somos rotos. Somos una gente que necesita un salvador. En este día, recordamos nuestra conexión con la tierra, nuestra solidaridad con todas las personas que sufren, y en la misma manera, la solidaridad de Cristo con nosotros.

“Eres polvo y al polvo volverás.”

Oímos estas palabras en el libro de Génesis, cuando Dios sacó a Adán y a Eva del jardín de Edén después de desobedecer a Dios y comer el fruto. Esto es el primer semáforo de mortalidad humana. Sabemos que, algún día, vamos a morir. No vimos por siempre. Volveremos a nuestras origines.

“Eres polvo y al polvo volverás.” Tal vez, una mejor manera de traducir esta frase es: “Eres tierra y al tierra volverás.” La palabra en hebreo es adama’. Significa tierra, como en un campo o en un jardin. Es la tierra donde crecen plantas. Adama’. Entonce, Adan, el primer ser humano, es de adama’. Adan es una creatura de la tierra. Como seres humanos, tenemos conexiones íntimos con la tierra. Cada cosa que usamos, cada comida que usamos, es un producto de la tierra, que he creado por Dios. “Eres polvo y al polvo volverás.” “Eres tierra y al tierra volverás.”

Los campesinos y los geologiotas saben que, en realidad, la tierra está llena de vida. Está lleno de organismos y minerales microscópicos que ayudan el crecimiento de las planta. La tierra que vemos en el paisaje tejano parece muerte y fea y sucia, pero, sin duda, está llena de vida.

Favor de pensar en esta cosa en su frente. Parece muerte y fea, y sucia, pero, sin duda, está llena de vida. Tiene la forma de la cruz, un semáforo de las promesas de Dios.

El miércoles de ceniza, somos marcados con una cruz, pero somos marcados con una cruz en otra manera. Durante el bautizo, oímos las palabras: “Has sido sellado y marcado con la cruz de Cristo para siempre.”

Probablemente llevamos la cruz de miércoles de ceniza por unas horas más hoy. Cuando duchamos y bañamos, esta cruz desaparecerá, pero las promesas de Dios en las aguas de bautizo siempre estarán con nosotros.

La estación de cuaresma empezaba y desarrollaba como uno tiempo de preparación bautismal.

En los primeros siglos de la cristiandad, como hoy mismo, las personas eran recibidas en la iglesia por bautismo. Usualmente solamente era una vez cada año para bautizar—durante la Vigila Pascual. En este servicio, al atardecer, cerca del un fuego nuevo, la gente recordaba historias de los hechos de Dios. Las personas que aprendían sobre la fe por la primera vez fueron bautizadas. Para preparar, estos cristianos nuevos tendrían un tiempo antes para aprender, para estudiar, para orar y practicar hechos de caridad. Otros cristianos maduros querían estar en solidaridad con los nuevos, y entonces, participaron en estas actividades preparatorias. Este tiempo de reflexión y oración ha desarrollado a la estación de cuaresma.

Unas personas usan cuaresma como un tiempo para dejar una cosa. Pero, también, la cuaresma es un tiempo para recordar. Es para recordar que somos hijos e hijas de Dios, sellado por el Espíritu Santo y marcado con la cruz de Cristo para siempre. También, es un tiempo para enfocar y reenfocar su identidad cristiana.

Como cristianos, somos creados en la imagen del Dios. La cuaresma tiene más que ver con nuestra identidad como gente creada en la imagen del Dios, y menos que ver con nuestras imágenes humanas. No estamos aquí para ganar ninguna cosa de Dios.

No estamos aquí para impresionar a nadie. Estamos aquí para reenfocar y para recordar quienes somos–Hijos e hijas de Dios. “Eres tierra y al tierra volverás.” Amén.

Advertisements


Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out /  Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out /  Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out /  Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out /  Change )

Connecting to %s